Melecio Galván, Pulsión creativa
Autor: ARTWKS.CO
“Elige el dibujo como convicción y testimonio, considerando su capacidad de síntesis y narrativa. Con un lenguaje claro y directo con el espectador. Por lo que la presente propuesta, se fundamente en el dialogo directo de la obra con el espectador, impulsando la experiencia lúdica y sensorial”
Revista “Tragaluz” número 2; editorial ENAP-UNAM; junio de 1982.

La sensibilidad social y política acompañado de una cultura visual sumamente amplia y un impresionante dominio de la técnica marcaron la vida y la obra de Melecio Galván (1945- 1982).
Melecio pertenece a una generación que quiso cambiar el mundo y fue reprimida; una generación para la cual conceptos como nación, patria, estado, religión están huecos. Vive una época de movilizaciones sociales, radicalismo ideológico, de resistencia y de enfrentamientos con el Estado, así como de renovadoras y combativas propuestas culturales.
Con un estilo conocido como “expresionismo figurativo” desarrollado a lo largo de 17 años de trayectoria, realiza un filoso análisis formal de la figura humana, a la vez que una crítica humanista al legado de violencia y bestialidad que pervive e las entrañas de “lo humano”.

Inicia sus estudios en la Academia de San Carlos en 1965. Es acogido rápidamente por el mercado presentando en 1968 su primer exposición individual en la galería Los Contemporáneos, de Antonio Souza en donde repite en 1969, sumando también 3 exposiciones en Estados Unidos entre 1968 y 1970. Logra un temprano reconocimiento y éxito económico. A pesar de ello, fiel a su ideología de izquierda, rompe con el mercado rechazando la comercialización y la posiciones elitistas en el arte.
En 1971, realiza un viaje a California donde se integra al trabajo comunitario y colectivo del grupo Los 7 de la Raza. A partir de esta experiencia (sumada a la del movimiento estudiantil de 1968), alterna su obra personal con la ilustración, la cual se convirtió en su medio de subsistencia a la vez que fuente de retroalimentación.
En 1977 se integra al grupo MIRA, colectivo de producción gráfica ligado a movimientos populares, integrado por compañeros de la generación 65 de la Escuela Nacional de Artes Plásticas (ENAP): interesados en desarrollar otras formas de comunicación y circulación de la obra de arte “Agruparse o morir” era la consigna de la década y las dinámicas de trabajo desarrollaron la discusión y producción gráfica, así como la fraternidad y la experimentación.
Entre 1973 y 1982 se desempeña como ilustrador en diversas publicaciones. En esta práctica fusiona el cómic contemporáneo y la ilustración clásica, influenciado por Alberto Durero y Gustave Doré, logrando un estilo sólido y un alto grado de asociación expresiva, subordinado a un discurso político y humanista. La ilustración de textos imprimió a su trabajo una marcada intención narrativa.
Las obras que integran está muestra tienen un hilo conductor, y es precisamente esta intención narrativa. Estas se ubican en su producción de las siguientes temporalidades: una primera de 1970-1971 con las ilustraciones sobre “Cien años de soledad” de Gabriel García Márquez, novela que lo impactó por su identificación con las familias latinas y sus entornos socio políticos. Realizadas en formato de historieta con influencias del pop art.

Las obras que integran está muestra tienen un hilo conductor, y es precisamente esta intención narrativa. Estas se ubican en su producción de las siguientes temporalidades: una primera de 1970-1971 con las ilustraciones sobre “Cien años de soledad” de Gabriel García Márquez, novela que lo impactó por su identificación con las familias latinas y sus entornos socio políticos. Realizadas en formato de historieta con influencias del pop art.
Segunda de 1975, el tríptico de “El Niño y el gorila”, donde la ternura y la imaginación infantil tiene grande vuelos como cintas interminables al estilo M.C Escher; realizadas durante el periodo de colaboración para el Centro de Estudio de Medios y Procedimientos Avanzado de Educación (CEMPAE) donde formó parte del equipo de ilustradores quienes intercambiaron técnicas, influencias, música y luchas por derechos laborales.
Tercera, con “El perdón I y II” realizada en 1976 en consecuencia del sentimiento de culpa al aceptar una invitación a una cacería. Cuarta, “El Niño y la televisión” de 1977, serie integrada por siete cartones en formato de historieta. Un homenaje ” Klibidiklangdong” (historieta muda de siete páginas) de “Loro”, seudónimo del dibujante francés Jean- Marc Láureau (1943-1998) con guión de Jean Luc Gordad, que aparece en la revista de ciencia ficción y fantasía Nueva Dimensión en 1973.
Quinta “Las Amaranta” de 1977 en tenaz diálogo con Winsor McCay (E.U) y su obra “Little Nemo” considerado el primer gran clásico en la historia del cómic publicado en el New York Herald (15 de octubre de 1905 al 23 de julio de 1911). Para cerrar con el cuaderno de ilustraciones reinterpretando el libro “Incidentes Melódicos del Mundo Irracional” de Juan de la Cabada, trabajo que dejó inconcluso. Publicado en 1944 con 40 ilustraciones del grabador Leopoldo Méndez y acompañado de la notación musical y la versión en maya de las canciones de Silvestre Revueltas, lengua que también salpica los diálogos y la propia narración. Melecio creció en el seno de una familia obrero-campesina, en las faldas de la Iztaccíhuatl, donde se cultivaba a narración de historias, relatos y cuentos donde su padre Francisco Galván alimentaba con narraciones del teponaxtles, charro negro, brujas entre otros al calor de un café con canela preparado por Felipa Sánchez su madre.
Las reflexiones en estas obras narrativos hablan sobre el futuro, la imaginación, la ternura, la fantasía, los anhelos, las culpas y la denuncia a los abusos del poder, dando lugar a seres humanos y monstruos, como signos y señales para un labor de humanización necesaria y urgente.
En exhibición en El Museo de la Ciudad de México y el Gabinete de Maravillas Antonio Helguera a partir del 14 de diciembre de 2024.